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Bloque D. CULTURA

D33. La mirada crítica. Disidencia, política y crítica social en el cine de la España reciente, 1976-2016

Coordinadores: José Manuel Peláez Ropero (Universidade do Minho), María Marcos Ramos(Universidad de Salamanca) y Fernando Sanz Ferreruela (Universidad de Zaragoza)

Contacto: josemanuelpelaez@sapo.pt; mariamarcos@usal.es; fersanz@unizar.es

El estreno de la última y aplaudida película del director Alberto Rodríguez, El hombre de las mil caras (2016), ha vuelto a poner de actualidad la vieja polémica sobre la escasa presencia de lo político y de lo social en el cine español más reciente. Una cuestión que en opinión de diferentes autores, debe ser considerada en el marco del acomodo del combativo cine español del tardofranquismo a las exigencias de un modelo de cambio político esencialmente desmovilizador y elitista, la llamada ruptura pactada, vivida por el país tras la muerte del general Franco, en 1975. En esta mesa temática pretendemos abordar, de forma crítica, los límites de este debate, estudiando los diferentes modos en los que el compromiso político y la crítica social han estado presentes en el cine español de estos años. Realizadores situados en las fronteras de la disidencia, como el catalán Pere Portabella; documentalistas destacados por su activismo político, como Cecilia Bartolomé y Joaquim Jordá; directores provenientes del antifranquismo más activo, como Carlos Saura o Basilio Martín-Patino; filmes que retrataron el entorno social y político del momento tomando como excusa la recreación histórica de momentos y acontecimientos clave de nuestra historia -como ocurre en La ciutat cremada (1976) o en la trilogía Victória! (1983-1984) de Antoni Ribas, o en La verdad sobre el caso Savolta (1980), de Antonio Drove; cineastas que decidieron continuar la línea satírico-costumbrista de un importante sector del cine español desde los años cincuenta, como Luis García-Berlanga o, con claves actualizadas, el grupo que forma lo que se dio en llamar la Nueva Comedia Madrileña en los ochenta. Todos ellos dieron forma a una cinematografía compleja, desigual y, salvo contadas excepciones, poco conocida por el público en general, de la que beben, sin duda, el nuevo documental español, surgido en los primeros años del nuevo siglo al socaire del movimiento por la memoria histórica y desarrollado con fuerza inusitada a partir del estallido de la crisis económica, social y política iniciada en 2008, pero también directores como el propio Alberto Rodríguez, cuyo último filme retrata, con descarnada crudeza, el ambiente de corrupción moral que acompañó a los últimos años de gobierno del socialista Felipe González.


D34. De los medios a las mediaciones: repensando la comunicación de masas en la España post-franquista

Coordinadores: Fernando García Naharro (Universidad Complutense de Madrid), Federico Peñate Domínguez (Universidad Complutense de Madrid) y José Emilio Pérez Martínez (Universidad Complutense de Madrid).

Contacto: seminariohytcultura@gmail.com

La presente propuesta de mesa pretende problematizar la presencia y uso de los medios de comunicación de masas en la España posterior a la muerte de Franco. Con la llegada de las nuevas libertades democráticas, se re-configura tanto la estructura como los usos sociales de éstos. En consecuencia, queremos desarrollar un análisis relacional entre los distintos medios para comprender los roles que desempeñan en el seno de la sociedad española: articuladores del tejido social, transmisores de discursos de distinta naturaleza, altavoces de expresiones culturales, etcétera. De esta manera, pretendemos realizar un esfuerzo teórico-crítico que nos lleve a entender mejor los modelos y prácticas culturales que éstos vehiculan, profundizando para ello en el análisis de sus productos asociados (programas, guiones, publicaciones, carteles, fotografías…), así como en su recepción. Para lograrlo, se aceptarán comunicaciones que abarquen la problemática de los medios de comunicación de masas en el periodo indicado. En primer lugar, aquellas que, alejándose de la mera historia institucional, ofrezcan una visión diacrónica de los medios de comunicación en España, historiando la trayectoria de cada uno de ellos. Por otro lado, los trabajos podrán ser temáticos, centrados en plataformas concretas como radio, cine, televisión, videojuegos, etc., sin olvidar aquellos que presenten una aproximación comparativa entre distintos medios y su carácter transnacional. Así mismo, animamos a presentar investigaciones que se acerquen a los medios de comunicación desde la historia de las mujeres, la historia de género, la historia de las emociones, u otras perspectivas teórico-metodológicas de naturaleza interdisciplinar.


D35. Disidencia cultural e intelectual en la España de la Transición

Coordinadores: Iván López Cabello (Université de Bretagne Occidentale) y Arantza Sarria Buil (Université de Bordeaux Montaigne)

Contacto: ivan.lopezcabello@univ-brest.fr; aranzazu.sarriabuil@orange.fr

El «consenso», entendido como fruto de la voluntad de instaurar un régimen democrático sobre unas bases amplias y sólidas, se considera el principio que marcó la política española durante la transición de la dictadura a la democracia. La visión hegemónica elaborada en el último cuarto del siglo XX y sostenida por los defensores de la modélica Transición, se fundamenta en este principio, por estar en gran parte en el origen del éxito de este proceso político. Pasado el largo período de vigencia de esta visión canónica, resultan necesarios nuevos enfoques que permitan sacar a la luz aspectos marginados que son, sin embargo, importantes para esclarecer aquel proceso en toda su complejidad. La mesa temática propuesta pretende poner de relieve el «disenso» o disentimiento que también se produjo durante la Transición, cuestión que puede comprobarse analizando casos concretos de disidencia en el ámbito cultural e intelectual. La disidencia cultural e intelectual en la España de la Transición es un tema escasamente estudiado y que ha tendido a ignorarse en los enfoques dominantes basados en el espíritu fundacional del régimen democrático vigente. Las voces disidentes en la Transición revelan especial interés en la España actual, en la que se observa una creciente revisión crítica del pasado reciente, sacando a relucir las sombras que, junto a las luces, la caracterizan. Muchos de los argumentos que hoy parecen nuevos y propios de un tiempo distinto conectan, sin embargo, directamente con el discurso mantenido por voces disidentes que quedaron excluidas de la esfera pública y que siguen siendo desconocidas. El objetivo de esta mesa temática es ofrecer, desde un enfoque interdisciplinar, un inventario de la disidencia cultural e intelectual en la España de la Transición. Se prestará atención a las diferentes formas de resistencia ante el consenso que prevaleció, tanto de ámbito individual como colectivo: iniciativas y movimientos culturales, editoriales, periódicos, medios de comunicación, casos particulares de intelectuales o artistas, etc. Se analizarán igualmente los argumentos expuestos entonces y su conexión con las relecturas actuales de la Transición, con el objetivo de conectar el pasado reciente y el presente más inmediato.


D36. Del franquismo a la democracia: prensa, opinión pública y propaganda

Coordinadores: José Miguel Delgado Idarreta  (Universidad de La Rioja) y Rebeca Viguera Ruiz (Universidad de La Rioja)

Contacto: josemiguel.delgado@unirioja.es; rebeca.viguera@unirioja.es

La prensa durante el franquismo estuvo bajo los auspicios de dos leyes de prensa. La primera fue la  conocida  como  Ley  Suñer  de  1938,  nacida  en  plena  guerra  civil  española,  claramente controladora de todo lo que se podía editar porque formaría parte de la enseñanza que debe quedar en manos del Estado. La segunda, conocida como Ley Fraga de 1966, que, si bien es verdad que permite una mayor posibilidad de edición, presenta el famoso artículo 2º con límites evidentes sobre lo que el propio Estado simboliza. Cuando fallece el dictador, Francisco Franco, esta última era la norma vigente. El paso entre la dictadura y la democracia estará representado principalmente por la Constitución de 1978, que va a permitir una mayor capacidad de publicación en todos los órdenes, aunque muchos periodistas todavía mantendrán una cierta autocensura. La Constitución de 1978 en su artículo 20.1.a) especifica que se puede “expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción” y solo se podrá acordar “su secuestro” por “resolución judicial” como dicta el artículo 20.5. Ello facilitaba una prensa libre y ni siquiera precisará de una ley específica al respecto.  En  el  transcurso  del  franquismo  a  la  democracia  se  podrá  disponer  de  prensa, entiéndase también revistas, que van a ir facilitando el salto democrático. A la vez también es cierto  que  si  bajo  la  Constitución  de 1978  aparecerán  nuevas  cabeceras,  algunas  de  las procedentes del periodo anterior terminarán desapareciendo, probablemente consecuencia de que la nueva libertad no precisaba de una prensa que superando las trabas del franquismo terminaron haciéndose innecesarias, o cuando mensos imprescindibles. La prensa será libre para acercarse a la opinión pública y la propaganda y ya no será necesaria la del Estado, sino las libertades colectivas e individuales.


D37. Los discursos y las imágenes de la Transición

Coordinadores: Pilar Martínez-Vasseur (Université de Nantes) y Mario P. Díaz Barrado (Universidad de Extremadura)

Contacto: pilar.martinez@wanadoo.fr; mdiaz@unex.es

La llegada de la democracia a España tras la muerte de Franco, intensificó la presencia pública del debate político (expresado a través de discursos y de artículos de prensa) y la influencia de los medios de comunicación, donde las imágenes jugaban un papel cada vez más importante. Aunque ambos procesos habían comenzado y se habían reforzado en el tardo-franquismo, es con la llegada de las libertades cuando los discursos políticos y las imágenes se convierten en referencia insustituible en la sociedad española que está surgiendo de las cenizas de la dictadura. En pocos años se vivió un renacer del debate político e ideológico en diversos foros, entre ellos la recuperación de la pasión y el atractivo del debate parlamentario, que en ocasiones recordaba los años dorados de la II República, y una presencia cada vez más apabullante de la imagen para explicar lo que estaba sucediendo, sobre todo a través de la fotografía de prensa y del cine, que ejercían en esos años una influencia decisiva a la hora de interpretar los acontecimientos. Esta mesa pretende recoger las manifestaciones principales del discurso político de la Transición en todas sus expresiones ideológicas y en todos los ámbitos, acogiendo a su vez colaboraciones que expresen la fuerza y la influencia que las imágenes ejercían entonces, con el objetivo de analizar la importancia del debate ideológico y el marco visual que la Transición conformó y que proyectó hacia el futuro. Todo ello sin olvidar las sucesivas interpretaciones y cambios que ambos aspectos han sufrido desde entonces, a medida que cambiaba la interpretación general sobre la Transición en España.


D38. Representaciones del poder e imaginarios colectivos en la Transición

Coordinadores: Joaquín  Piñeiro  Blanca  (Universidad  de  Cádiz)  y  María  José  Ramos  Rovi (Universidad de Córdoba)

Contacto: joaquin.pineiro@uca.es;hi1rarom@uco.es

El objetivo fundamental de la mesa es el estudio del papel que como elemento de legitimación y propaganda tuvieron las distintas expresiones culturales (música, cine, literatura, artes plásticas) en la articulación política del proceso de transición a la monarquía parlamentaria de Juan Carlos I. Como es sabido, las identidades políticas y sociales son una construcción intelectual, una elaboración teórica; y la muerte o el exilio de muchos pensadores, creadores y artistas de la Segunda República provocaron que las generaciones nacidas ya durante la dictadura hubiesen sido educadas en el olvido de variados elementos referenciales, dentro de una estrategia aplicada sistemáticamente por el franquismo. Fallecido el dictador, la España de la transición se propuso renovar señas identitarias, con mayor o menor fortuna, para fomentar la idea de cambio, de renovación política. Además de la revalorización de los creadores exiliados tras el estallido de la guerra civil, aparecieron en la escena cultural un destacado conjunto de expresiones culturales devanguardia que han podido tener un aprovechamiento político e institucional, en la búsqueda de la máxima eficacia del hecho cultural sobre la sociedad a la que está destinado.


D39. 1976-2016: 40 años de democracia española en cine y televisión

Coordinadores:  Bénédicte  Brémard  (Université  de  Bourgogne),  Alejandro  Román  Antequera (Université de Bourgogne), Marie Soledad Rodríguez (Université Paris 3 Sorbonne Nouvelle) y Teresa Nogueroles Núñez (Universidad de Cádiz)

Contacto: benedicte.bremard@u-bourgogne.fr; alejandro.roman-antequera@u-bourgogne.fr; marie-soledad.rodriguez@univ-paris3.fr; teresa.nogueroles@gmail.com

“No cambio yo cinco minutos en televisión por diez mil militantes de base”. Tras la frase atribuida a Alfonso Guerra en el marco de la campaña electoral de 1979, se esconde la toma de conciencia por parte de la clase política nacida de la transición española del inevitable poder del medio televisivo en la construcción de nuevas figuras de vídeo-líder. Asimismo, a partir de la muerte del dictador y la desaparición de la censura en 1977, el cine tiene la posibilidad de interpretar los cambios políticos y de construir discursos y representaciones que dan cuenta de la visión de ciertos  grupos  sobre  la  evolución  que  conoce  el  país.  Si  el  período  de  la  Transición  es particularmente rico en producciones que interrogan el sistema que se está construyendo y los límites de la democracia, tanto con películas de ficción (El diputado de Eloy de la Iglesia, Siete días de enero de Juan Bardem, El caso Almería de Pedro Costa) como documentales (Después de… de Cecilia y Juan José Bartolomé), se ha considerado a menudo que tras este momento de conquista de la palabra, la creación audiovisual se había desentendido de unos temas políticos que captaban poca audiencia para volver a unos cauces más rentables, como la comedia y otros géneros fílmicos. Así, según Romero Trenzado (1999) el período 1977-1980 “marca la fase de mayor politización del cine español de la transición y, posiblemente, de toda su historia”.

Sin embargo tras la crisis económica de 2008 y las consecuencias de la burbuja inmobiliaria, aparece en 2011 el Movimiento del 15M que da lugar a una reflexión sobre el sistema político, reflexión que se plasma también en ciertas películas como Tres instantes, un grito (2013) de Cecilia Barriga, B de Bárcenas (2013) de David Ilundain o El hombre de las mil caras (2015) de Alberto Rodríguez. En televisión, también observamos cierta continuidad: de un jefe de gobierno ex director de TVE (Suárez) a un jefe de partido con programa de televisión propio (Iglesias y La Tuerka), del periodista estrella (Prego, Onega) a los expertos en comunicación no verbal, de la “poderosa fábrica de divos políticos”, denunciada en 1977 por Juan Cueto, a la crónica de un sorpasso que no llegó. Lo que se propone indagar esta mesa es por consiguiente cómo cine y televisión, a través de sus diversas modalidades (ficciones, documentales, programas de información) han seguido interrogando el sistema político y sus actores a lo largo de los cuarenta años que separan el final de la dictadura del presente.


D40. La televisión en la Historia y la Historia en la televisión

Coordinadores: Julio Montero Díaz (Universidad Internacional de La Rioja) y Jean-Stéphane Durán Froix (Université Paris Ouest Nanterre-La Défense)

Contacto: jumondi2000@yahoo.es; jsduran@neuf.fr

La televisión es inseparable de la trayectoria seguida por nuestro país en estos últimos cuarenta años. Es más ha sido, desde la agonía de Franco hasta el actual año electoral, indiscutible participe activo, cuando no, factor esencial de esta historia, hasta el punto de convertirse para millones de ciudadanos en su principal fuente de conocimiento y conector con el pasado. Con ello, la televisión ha transcendido el papel de mero “reflejo de la realidad” que le asignara el sociólogo francés, Pierre Bourdieu, para transformarse en uno de los autores y primordial soporte del relato histórico contemporáneo. La televisión no sólo ha intervenido activamente en la elaboración de la historia de estos últimos cuarenta años, sino que además la ha propagado y difundido según imperativos propios, rara vez compatibles con el rigor y exigencias de la ciencia histórica. Esta distorsión introduce una dificultad epistemológica suplementaria a la hora de abordar este pasado reciente. Sujeto esencial de la evolución histórica de estos cuatro últimos decenios, la televisión ha asimismo utilizado el pasado como elemento y material de su propios contenidos ficcionales o recreativos (esencialmente en los programas concurso), divulgando con éxito una cierta imagen de la historia, poniendo de relieve ciertas épocas (el medioevo por ejemplo) ocultando otras, dándole siempre una dimensión lúdica que condicionan el rol y la percepción de la Historia en nuestra sociedad. Esta mesa tendrá por lo tanto vocación a admitir todos los trabajos que, de una forma o de otra, traten del papel de la pequeña pantalla en la trayectoria histórica durante este periodo – tanto a nivel nacional, como autonómico-; de la relación entre Historia y su utilización como contenido televisivo; así como toda reflexión sobre la influencia de la televisión sobre el estudio y el papel de la Historia en nuestra sociedad y su recepción actual.


D42. La cultura de la Democracia en España: Construcción y deconstrucción del relato de la Transición

Coordinador: María Ángeles Naval (Universidad de Zaragoza)

Contacto: manaval@unizar.es

En esta mesa se propone el estudio de las manifestaciones culturales durante el proceso de la transición política española atendiendo al panorama conjunto del campo cultural, a las relaciones entre política, empresas culturales y creación artística y otros factores. La literatura, que al filo de 1975 todavía ocupaba con claridad el núcleo de ese campo, se convocará como testigo privilegiado pero también tendrán cabida el cómic, el cine, la prensa cultural, las revistas de carácter contestatario, marginal o alternativo o los entonces nuevos suplementos culturales. El estudio de la cultura de la Transición va de la mano de la puesta en marcha del Estado Cultural y del desarrollo de las políticas culturales. La cultura del franquismo se fue transformando en un proceso que desde el punto vista cronológico no puede darse por concluido con la promulgación de la Constitución de 1978 y la celebración de elecciones. El Estado de las Autonomías impulsó las políticas culturales descentralizadas y la transformación de las políticas de premios, la aparición de nuevos nombres, sellos editoriales periféricos, necesidades de traducción entre otras cuestiones relacionadas con la legitimación de la diferenciación identitaria y territorial. El campo literario de la Transición se vio modificado por la transformación de las empresas editoriales del franquismo, que vivieron años convulsos por la crisis económica internacional y por la pérdida de ventas en países latinoamericanos (Argentina y Chile sobre todo). La aparición de nuevas empresas editoriales -nuevos grupos o editoriales independientes-, la renovación de las cabeceras periodísticas y la fun-dación de El País constituyeron factores determinantes de lo que se ha denominado como una “reinvención de la literatura”. A día de hoy el entramado cultural construido a través de los cambios que se acaban de mencionar aparece como un fraude a los ojos de algunos. Desde comienzos del siglo XXI el número de novelas que tienen como tema relevante la Transición no ha dejado de crecer y va en aumento. Estamos asistiendo a la revisión y reescritura del proceso de Transición democrática en el campo de la narración novelesca y parece posible establecer ya tendencias y tipologías formales en ese corpus de ficciones que está siendo nuclear en el análisis de los déficits y logros de nuestra socialdemocracia a lo largo de estos cuarenta años. En este proceso de revisión estamos inmersos tanto a nivel nacional como internacional.


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